Transformación sociosanitaria: Cuidar mejor y trabajar con sentido

anciano siendo atendido por su auxiliar

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El sector sociosanitario está viviendo una transformación sin precedentes. La Atención Centrada en la Persona, las Unidades de Convivencia, la retención de talento y la inteligencia artificial están redefiniendo la manera de cuidar. En este contexto, la tecnología deja de ser un recurso complementario para convertirse en una herramienta esencial que permite ofrecer cuidados más personalizados, seguros y organizados.

Hablamos con Rafa Villegas, Director Comercial de ISECO, compañía valenciana especializada en soluciones tecnológicas para centros sociosanitarios, sobre cómo la digitalización está revolucionando el sector y facilitando que tanto grandes como pequeños centros puedan brindar una atención más eficiente y centrada en las personas.

rafael villegas directo comercial de iseco

¿Cuáles son los cambios más relevantes que está experimentando el sector sociosanitario?

Sin duda, estamos en un momento clave, marcado por cambios que están redefiniendo la operativa del sector sociosanitario. Estamos pasando de modelos reactivos a otros más preventivos, con mayor coordinación entre equipos, más personalización del cuidado y una organización del trabajo orientada a ganar tiempo para la atención directa. A esto se suma una mayor exigencia de calidad asistencial, una población más longeva y con patologías más complejas, y profesionales bajo una presión constante.

La tecnología ha sido decisiva en este proceso. Hoy permite centralizar la información, automatizar tareas, gestionar mejor las alarmas y disponer de datos en tiempo real, haciendo posible un cuidado más seguro, organizado y centrado en las personas.

¿Cómo se aplica la Atención Centrada en la Persona (ACP) mediante la tecnología?

La Atención Centrada en la Persona y las Unidades de Convivencia se hacen tangibles cuando el centro deja de organizarse solo por tareas y empieza a hacerlo pensando en las personas. En el día a día, eso significa que el profesional sabe a quién está cuidando, conoce sus preferencias, su historia y su plan de atención. Con dispositivos táctiles en las habitaciones o herramientas digitales como Calas App, puede acceder a esa información y registrar los cuidados en el mismo momento en que los realiza, adaptando cada intervención a los ritmos y necesidades reales de cada residente.

Esto facilita una atención mucho más coherente y personalizada, mejora la coordinación entre los equipos y permite detectar antes cualquier cambio en el estado físico o emocional. Además, en las Unidades de Convivencia, la tecnología funciona de forma discreta, ayudando a mantener entornos tranquilos y más parecidos a un hogar, donde la seguridad está garantizada sin ser invasiva.

Al eliminar papeleo y desplazamientos innecesarios, los profesionales ganan tiempo para estar presentes, escuchar y acompañar. Y es ahí donde la Atención Centrada en la Persona cobra sentido en la práctica diaria.

¿Puede la tecnología ayudar a retener talento?

Absolutamente. La fidelización del personal empieza por ofrecer condiciones que reduzcan el estrés, mejoren la organización y eviten la sensación de estar siempre “apagando incendios”.
Cuando un centro dispone de sistemas que permiten personalizar el funcionamiento de las alarmas, automatizar registros, localizar la información en segundos o eliminar tareas repetitivas, el profesional siente que su trabajo tiene más sentido. Y eso es un elemento de fidelización muy potente.
La tecnología no sustituye al profesional, le devuelve tiempo y calidad de vida laboral.

auxiliar usando el sistema paciente enfermera

¿Cómo elegir la tecnología adecuada para los nuevos modelos de convivencia?

Impacta de forma directa. Las personas mayores de ahora, y los que vienen, quieren vivir de otra manera. Estamos viendo proyectos de convivencia que combinan privacidad con servicios, modelos más flexibles y entornos que buscan autonomía y seguridad.

Cada uno de estos modelos necesita tecnología adaptada a su forma de funcionar. Por ejemplo, en senior living o cohousing, la monitorización discreta mediante sensores permite detectar caídas o cambios inusuales en la actividad del residente sin invadir su privacidad. La gestión centralizada de servicios ayuda a coordinar comedor, limpieza o actividades según necesidades. El control de accesos garantiza que los residentes puedan moverse libremente con seguridad. Y la integración con plataformas asistenciales facilita que toda la información esté disponible en tiempo real, mejorando la coordinación y la atención personalizada.
De modo que, la clave es que la tecnología no imponga un modelo, sino que se adapte a él.

residente usando su tarjeta para acceder a su habitacion

¿Qué valor aporta la IA al cuidado de los mayores?

La inteligencia artificial tiene un enorme potencial, pero hay que aterrizarla bien. No se trata de sustituir a nadie, sino de ofrecer información que antes era imposible manejar.
Hoy la Inteligencia Artificial puede ayudar a predecir riesgos de caída, identificar patrones de deterioro, priorizar tareas, clasificar incidencias o procesar información de forma automática. Y esto tiene un impacto directo en la prevención, en la seguridad y en la organización de los centros.

Como profesionales del ámbito tecnológico, nuestra obligación es aplicarla de forma responsable, garantizando siempre la ética en el manejo de la información, la protección de los datos personales y el respeto a la intimidad de los residentes, de manera que la IA esté siempre al servicio de las personas y aporte valor real sin comprometer su privacidad ni dignidad.

¿Pueden las residencias pequeñas competir en digitalización sociosanitaria?

No deberían y tenemos que evitarlo. La digitalización no es un lujo para grandes grupos, es una necesidad para cualquier centro que quiera trabajar con seguridad y eficiencia.
Las residencias pequeñas también pueden beneficiarse de soluciones modulares, implantaciones ágiles y herramientas adaptadas a su tamaño. De hecho, suelen notar antes el impacto porque cualquier mejora organizativa transforma su día a día de forma muy evidente.

Por ejemplo, recuerdo una residencia pequeña que implementó Calas App, gracias a esta aplicación móvil pudieron digitalizar las tareas y registros sin tener que cambiar su sistema paciente-enfermera. A partir de entonces, todo el equipo podía organizarse mejor, evitar duplicidades y, sobre todo, dedicar más tiempo a estar con los residentes y ofrecerles una atención más personalizada. Es un ejemplo claro de cómo la tecnología puede adaptarse a cualquier centro, grande o pequeño, y hacer que el día a día sea más sencillo y cercano.

auxiliar usando calas app de iseco

¿Cómo ve el futuro del sector sociosanitario?

Lo veo con muchos retos, pero también con oportunidades muy interesantes. El sector afronta cambios demográficos importantes y con necesidades de cuidado cada vez más complejas, lo que exige modelos de atención más flexibles y personalizados. Además, hay un desafío creciente en la captación y retención de talento, así como en la coordinación entre distintos niveles de atención y servicios comunitarios.

La tecnología bien desarrollada y aplicada juega un papel clave: permite humanizar más el cuidado, ofrecer autonomía a los residentes, reducir el estrés de los equipos y anticiparse a problemas. Pero más allá de la tecnología, creo que el futuro inmediato del sector depende de combinar innovación, formación, colaboración entre profesionales y un enfoque centrado en las personas.

En ISECO pensamos que la tecnología debe servir para cuidar mejor y trabajar mejor, pero siempre integrada en un modelo de atención que priorice a las personas. Si seguimos avanzando en esa dirección, el sector sociosanitario saldrá reforzado y estará más preparado para responder a las necesidades de la sociedad.